Por Claudia Lalloz – MCC

Cada vez que comienzo un curso, un taller o una conferencia surge entre el público la pregunta inevitable: ¿qué es el Coaching? y los más osados se atreven a indagar ¿y eso de “ontológico” qué es?

Creo que hay tantas definiciones cuantos libros de Coaching hay y tantas miradas sobre su efectividad cuantas personas lo hayan podido transitar. En mi experiencia personal y profesional se trata de “ser atravesado “por la pregunta sobre el ser. ¿Estoy siendo quien quiero ser? Y si no estoy siéndolo, ¿quién estoy siendo que me lo impide?

La pregunta por el ser es lo que activa la transformación que quiero, la que nos permite construir, salir de la comodidad, entrar en la incertidumbre, dudar pero fundamentalmente, REVISAR.

No compro recetas mágicas ni resultados efímeros. Creo en el proceso de transformación que hacemos desde el dolor, las pérdidas nuestros propios duelos, nuestras profundas miserias. Entiendo que sin ello se dificulta el ser coach.

Creo en un Coaching transformacional que me implica hacer un proceso que me puede llevar tiempo, que me genera resistencias, que me cuesta y que me conecta con mi esencia: con lo que soy y me gusta y con lo que soy y rechazo. Soy ésta que a veces acierta y otras no, que a veces cumple y otras deja de cumplir… y desde allí, desde esa imperfección de mi ser, trabajo para verme. Reviso incansablemente hasta hallarme. ¿Qué cambiar? ¿Qué conservar?? ¿Quién quiero ser a partir de esta que soy?

Ser coach no nos exime de ser humanos llenos de dolores, de duelos, “ontológicamente” hablando – de quiebres. En mi experiencia, Ser coach significa poder ahondar con humildad nuestra humanidad. Significa perdonar para liberar, perdonar para avanzar, liberar para amar.

2016-09-25T12:13:40+00:00 By |BLOG|
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