Hacia una mirada diferente de la empresa familiar

Dra. María de los Ángeles Lucero Bringas

Se advierte una actual tendencia a cuestionar la manera tradicional de hacer empresa, Rafael Echeverría plantea que gran parte de los quehaceres que llevaron al más espectacular desarrollo empresarial que perduró en el siglo XX, presenta signos de agotamiento y muestra su incapacidad para mantener un  desarrollo  empresarial  sostenible en el futuro. Este experto  sostiene que la  estructura de la empresa tradicional es incapaz de aprovechar el potencial productivo de sus trabajadores, la estructura piramidal y por jerarquías, muestra lentitud a la hora de tomar decisiones haciéndola poco competitiva frente a un modelo de empresas nuevas, más flexibles que hacen de la rapidez en la toma de decisiones una ventaja competitiva.

El pensamiento económico tradicional considera que la capacidad transformadora estaba en la  fuerza física del empleado, de allí expresiones tales como “fuerza de trabajo” y “fuerzas productivas”

Sin embargo es a partir de la segunda mitad del siglo XX en donde se crean las bases para modificar tal corriente  desde disciplinas alejadas a las ciencias empresariales como lo es la  filosofía y en particular la ontología. Estas teorías basan su fundamento y protagonismo en el uso del lenguaje.

Se cambia la percepción acerca del lenguaje. Se pasa de un lenguaje con un rol meramente descriptivo a uno generativo. En el  caso del descriptivo, es considerado como aquél que habla sobre las cosas, hechos, personas como si el hablar fuera solamente narrativo de lo que sentimos, de lo que observamos, de lo que deseamos comunicar, se le asigna al lenguaje un rol neutral.

Sin embargo la propuesta es la de considerar el rol generativo del lenguaje, ya que no solo permite hablar de las cosas sino que también “hace que las cosas sucedan.

Podemos citar innumerables ejemplos, piénsese en la orden de un directivo al despedir un empleado, como cambia esta situación en la vida de esta persona, su entorno y en el de la organización. Repárese cuando un gobierno anuncia una suba impositiva en un determinado sector, cómo repercute en el mismo y en su alrededor, como impactan en la sociedad y en el país, a modo de ejemplo pensemos sin ir más lejos  en todas  las acciones y sus repercusiones en diferentes niveles, que generaron los proclamas de las medidas impositivas anunciadas hace pocos años atrás relacionadas al sector agropecuario. Si bien son ejemplos bastante extremos, son bien gráficos de lo que se quiere revelar.

Teniendo esta distinción acerca del lenguaje y siguiendo el enfoque sistémico de la empresa familiar, en donde se entrelazan actores con inquietudes diferentes, intereses diversos, dos y hasta tres generaciones conviviendo en el trabajo y la familia, esta distinción adquiere gran importancia. El uso del lenguaje adquiere un papel protagónico.

En la empresa familiar, considerando la gran influencia y carga emocional que contiene el sistema, un “si” o un “no” abrirá o cerrará puertas, generará o no conflictos, permitirá o no nuevas tareas, incorporaciones, por solo imaginar algunas situaciones.

En las últimas décadas ha habido un cambio de paradigmas con respecto a la organización tradicional. Se avizora un nuevo tipo de organizaciones con otra estructura, flexibilidad y toma de decisiones que contribuyen a su desarrollo; las empresas familiares no son ajenas a este nuevo modelo.

Desde el campo de la filosofía y la ontología se da respuesta a estos cambios de paradigmas, cuyo impacto en las empresas  es muy positivo. Dado el carácter de interdisciplinar de la materia que nos ocupa, este artículo ha tratado de reflejar cómo las empresas familiares pueden hacer uso de estas herramientas en pos de su desarrollo empresarial y armonía vincular.

 “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñaran del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”

Eric Hoffer