Hola! Soy Viviana Seville, abogada y coach ontológico, me gustaría compartir con vos, colega, cómo descubrí en el Coaching profesional, herramientas sumamente valiosas que aportan valor a nuestra profesión de abogados. 

Quiero contarte, para empezar,  porqué soy coach y porqué considero que las herramientas que adquirí formándome como coach son sumamente valiosas para nuestra profesión de abogados hoy.

Te cuento una breve historia:

Cuando me recibí de abogada me sentí sumamente poderosa, creía que podía todo y que todo lo resolvería solo con los  conocimientos que la carrera me había aportado y por sobre todas las cosas con el TITULO OBTENIDO. Eso se potenció cuando obtuve la credencial del Colegio de Abogados, un año después. Al dorso tenía una leyenda que transcribía artículos de la Ley 23.187, y  que para mí decía que – todos debían respetarme porque yo era como un juez y que facilitarme todo lo que yo pidiera porque era abogada-, chan!

Claramente la realidad me demostró, no mucho después, que eso no era tan así como yo lo creía. 

El ejercicio profesional fue más complejo de lo que esperaba. Ese poder que creía tener, se fue diluyendo en expedientes paralizados, archivados, en escritos perdidos y vueltos a hacer y a presentar, en escritos mal proveídos, en recursos de aclaratoria innecesarios, audiencias levantadas, audiencias fútiles, audiencias innecesariamente agresivas,  donde nadie se escuchaba, clientes frustrados, enojados, incumplidores,  abogados frustrados, grises que con sus comentarios iban apagando la llamita que a los 22 años, cuando me recibí, era una fogata. 

Paralelamente fui buscando mi camino,  nuestra profesión nos permite dedicarnos a muchas cosas diferentes, y litigar no era lo mío. No entendía la profesión como una pelea constante o una descalificación del colega, no quería tratar con enemigos a priori. Y comencé a asesorar, a dictaminar, consultorías y encontré al derecho administrativo que fue y es mi pasión. Me formé y adquirí mucha experiencia en distintas posiciones en el ámbito privado y público.  

Siempre me gustó escuchar al cliente, fuera una persona, una empresa, un funcionario. Qué quería realmente, que interés lo movía, porque recurría a mí. Su interés ¿era el que decía que buscaba o el que callaba? Ese siempre fue mi fuerte escuchar y poder develar sus “para ques” y no comprarme la historia que me contaban, pero muchos años después supe que esa condición era una habilidad y que podía entrenarse y todo lo que sirve en el ejercicio del derecho.

Siempre busqué distintas maneras de enriquecer mi trabajo, además de maestrías en mi especialidad, estudié periodismo de investigación, teatro, danza, canto, todo era expresarme de otra manera. No tan regulada y acartonada. Me gustaba aprender y eso también fue algo que después supe, es tan importante.

Y en esa búsqueda un día y casi por casualidad encontré el COACHING ONTOLÓGICO y fue como una revelación, pero ya desde otro lugar. A medida de que avanzaba en las clases, los talleres, los ejercicios, la lectura, mi corazón –como decían las abuelas “dio un vuelco”- Imaginen ese corazón volcándose como un balde hacia afuera, se vació de lo aprendido, lo rígido, lo reglado, lo conocido, la zona de confort de la ley, el traje, el expediente, el “saberlo todo” para llenarse de “cosas nuevas”. 

Ese poder que sentí cuando me recibí,  esa pasión que venía de afuera hacia adentro, del conocimiento de los artículos de memoria, de la voz impostada, de la literalidad, del conocimiento rígido, de no mostrar emociones, se transformó en una pasión que brotó de adentro hacia afuera, con mi corazón volcado.

Y esas herramientas adquiridas, unidas a las que ya el ejercicio del derecho me había dado y que tuve que “resignificar” sobre la base de lo nuevo aprendido, me permitieron surfear la pandemia y los cambios que se aceleraron en el último tiempo. 

Los abogados argentinos estamos muy acostumbrados a los cambios, y la venimos piloteando hace años, pero lo que ha ocurrido en los últimos años es un cambio más profundo, porque es un cambio de paradigma, que nos obliga a “pensar de una manera diferente” 

El mundo cambió y claramente habrá, para bien o para mal un antes y un después de la pandemia. La sociedad requiere otro modelo de abogado, alguien mas humano, más cercano.

Las habilidades “blandas” que me dio el coaching son las que requiere el mundo de hoy. Me refiero a la escucha activa, la empatía, la comunicación efectiva, adaptabilidad a los cambios, inteligencia emocional, liderazgos ágiles y conscientes, etc. Estas habilidades nos ayudan a ejercer nuestra profesión desde un lugar más acertado, colaborativo , humano y  ecológico. 

El conocimiento está democratizado en internet y en un sinnúmero de aplicaciones que nos da la tecnología, a la que también debemos incorporar como parte de nuestro trabajo y de nuestra manera de darnos a conocer (marketing digital para abogados). Creíamos que con saber las últimas leyes o acordarnos de los artículos de memoria o de la ultimísima interpretación jurisprudencial bastaba y por eso nos tenían que respetar, escuchar y pagar… YA NO MÁS.

Nos bajaron de ese pedestal y ¿no nos dimos cuenta? Nuestros clientes pueden saber antes que nosotros lo que puede pasar en su caso. Pueden consultar online con distintos profesionales y hacer una “subasta” de servicios antes de contratarnos. Ya no nos respetaran por eso.

¿Que nos dará en el futuro ese “diferencial” para que nos sigan eligiendo?

Y más aún ¿Qué nos devolverá a nosotros la “pasión” para seguir trabajando de lo que nos gusta y para lo que nos formamos?

Son esas “habilidades blandas” que se adquieren a través del “coaching jurídico” las que nos harán un profesional diferente, un abogado que pueda escuchar activamente a su cliente, cualquiera fuera, y poder reconocer sus verdaderos intereses y realizar acuerdos en base a un ambiente de verdadera confianza y seguridad. Poder comunicarnos con claridad de manera eficiente para no prometer lo que no podemos cumplir: “…si buscas venganza o castigo, yo no te lo puedo proveer, yo te puedo ofrecer un proceso en el que tenemos muchas chances de obtener una sentencia favorable en estos términos”. Y para responsabilizarnos de lo que sí podemos.

Y en este punto, podemos:

  • escuchar los verdaderos intereses del cliente y estar a su servicio, no al nuestro;
  • conversar desde el respeto haciendo de nuestros valores el eje de nuestra profesión;
  • estar atentos al mundo emocional de nuestro cliente y poder gestionar el propio; 
  • generar y construir espacios de confianza; 
  • transformar los grupos de trabajo en verdaderos equipos;
  • conciliar posiciones antagónicas;
  • hacer acuerdos sinceros y honestos con nuestros clientes;
  • comunicarnos de manera efectiva para que no haya dudas respecto de nuestros servicios;
  • acordar honorarios que nos satisfagan;
  • ser profesionales empáticos.

Éstas y otras muchas habilidades para las que nos entrena el coaching nos darán una visión muy diferente de cómo SER ABOGADO y por ello de como ejercer nuestra profesión. Nos ayudarán a respondernos la pregunta de “para qué soy abogado” y podremos encontrar nuestro diferencial, nuestra verdadera oferta como abogados. 

Y básicamente nos ayudará a encontrar esa PASIÓN por la que estudiamos y nos recibimos y avivará las brasas que supimos tener porque haremos lo que nos gusta nuevamente y sin limitarnos por creencias que ya no nos sirven.  

  • ¿Qué abogado querés ser? 
  • ¿Qué tan dispuesto estás a contribuir con el futuro de esta maravillosa profesión? 
  • ¿Cómo te verías a vos mismo si lograras conectar con el abogado que alguna vez quisiste ser y que aún estas dispuesto a rescatar?

Ésta es mi propuesta de valor. Acompañarte como Coach Jurídico para desafiar en vos ese poder personal y profesional que siempre estarán al servicio de una sociedad más justa, colaborativa y humana. 

Y recuerda esta frase que te regalo como reflexión: 

Podrán olvidar lo que dijiste pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir

Nos vemos en las siguientes entregas. ¿Te sumás a este desafío?

Viviana Seville, tu Coach Jurídico

De estas preguntas, habilidades y pasiones hablaremos en las sucesivas entregas y  recuerda la frase: Podrán olvidar lo que dijiste pero nunca olvidarán como los hiciste sentir